domingo, 3 de octubre de 2010

Instrucciones para morir

Palabras preliminares

Por favor, antes que nada permítase felicitarse. Es de conciencia de este instructivo que su misma presentación denota ambigüedad, inquietud, y hasta miedo quizás, para emprender este camino hacia la sinceridad más absoluta que se pueda alcanzar con las condiciones tal como se manifiestan e imponen en el vivir cotidiano. Piense un momento, aunque sea tan sólo un momento, en las consecuencias de comenzar la realización de lo que a continuación se detalla. Ahora bien, tras este breve comentario, comience a comprometerse con las siguientes líneas ya que de otro modo, no será útil en ninguna aplicación práctica este escrito.
Sin más, frente a tiempos de necesidad y a creación de soluciones de inversa ironía, para todo aquel que haya despertado dentro de esta madeja de eventos desafortunados,  cuyo resultado sólo ha sido la deformación psico-físico-emocional del lector, úsense con toda propiedad y responsabilidad, las siguientes:
Instrucciones para Morir

1)      Antes que nada, siéntase usted completamente convencido y seguro de que la vida misma lo aqueja y que, más allá de todo esfuerzo que usted crea realizar, nada jamás varía para su bienestar, de hecho, aumenta el nivel de sus perjuicios. Como que el despertar es el comienzo de la tortura continua y eterna que el hecho de avanzar por la incertidumbre de la vida sin motivo, pero con exceso de obligaciones y cargas, lo vuelve un ser decadente y resentido. De ser afirmativa la frase anterior, dispóngase para su mayor comodidad, así como para lograr la mayor concentración que este proceso requiere, a encontrarse solo en su hogar desde la noche hasta el siguiente alba. Caso contrario, abandone ahora mismo, por su bienestar y seguridad emocional, este manuscrito.
2)      Una vez dispuesto en su habitación, cierre la puerta y las ventanas, es más, bloquee como mejor pueda cualquier hendidura que deje vislumbrar  luz. Colóquese las ropas que mayor comodidad le produzcan sin importan el estado de conservación de las mismas, y siéntese en la cama como si estuviese preparándose para el intento diario de conciliar un descanso ameno.
3)      Desde la cama, comience a relajar cada musculo de su cuerpo, cada articulación, fibra, vertebra; cada célula y átomo de su constitución física se vuelven aire, como si desde la parte superior del cráneo algo comenzara a recorrer su cuerpo entero hasta los dedos de los pies, paso a paso, centímetro a centímetro, perdiendo todo su peso en el eco vacío del silencio.
4)      Deje que poco a poco, a medida que se internaliza en la relajación sugerida, el pensamiento mismo vaya sumergiéndolo en esas frases y dudas sobre la existencia misma que constantemente lo acosan, hasta que un recuerdo, aquel que usted elija como el más bello para representar lo que cree que ha sido de su vida, se introduzca en esa reflexión vacía, tomando toda su atención.
5)      Una vez centrado en ese recuerdo, dispóngase a recostarse lentamente, manteniendo un movimiento pausado pero continuado a la vez, hasta quedar completamente en estado de reposo, invadido solo por la emoción que el recuerdo (y la consecuente ansiedad) transmite a todo su ser. Si le es más placentero para efectuar esta práctica, y en caso de ser posible, llore y laméntese a su gusto. No obstante, se aconseja tomarse todo el tiempo preciso y necesario para completar todo el esquema que merece esta acción, ya que de surgir en los pasos siguientes, el proceso no podrá realizarse y la incertidumbre y el fracaso que deriven de ello, pueden ocasionar daños permanentes al lector.
6)      Una vez llegado a este punto, use toda su concentración para reunir las emociones que lo oprimen, humillan, entristecen y desesperanzan, de forma tal que se comience a perfilar un cambio brusco en el estado de relajación antes adquirido. Lentamente, mientras va mutando del reposo reflexivo hacia la impotencia que invade todo su ser, comience a inhalar y exhalar con mayor velocidad, hasta que el aire ingrese en desesperadas bocanadas, casi como si estuviese acabándose a cada inhalación.
7)      Con el efecto que el conjunto de emociones generadas, sumadas al recuerdo y al estado psico-somático adquirido, produzcan en su ser, tense cada parte de su cuerpo albergando toda emoción, sentimiento, cuestionamiento, reflexión, sueños, esperanzas, metas, códigos éticos o morales, crítica y/o pensamiento que pueda haber tenido, estar teniendo, o que considera que quizás tendría; logrando una conjunción de sensaciones en una contracción corporal y espiritual absoluta que culminará en un shock violento auto-inducido que lo llevará al desvanecimiento paulatino.
8)      Mientras siente que la conciencia se esfuma en una nebulosa de confusión y dolor, la resignación corroerá todo su ser, aceptando contra la última esencia humana, es decir, el instinto de supervivencia, las consecuencias de lo que ha hecho. Luego, déjese descansar en un alivio lento hacia el reposo final y último.
9)      Ahora proceda a tener un sueño ligero, marcado por el compás del tiempo, por la obligación que se anticipa al alba e interrumpe todo descanso, por la creencia de que el acceso a los bienes materiales suplantarán en perfecta igualdad al vacío emocional que lo mundano genera en el caminar de la vida diaria. A medida que cree que se aproxima al mundo de lo inconsciente en un pensamiento continuado en estado de dormitación, un sonido rimbombante tensara su cuerpo, interrumpiendo el estado de reposo, producto de una sonoridad monótona  que impregna todo el ambiente con su irritable canto.
10)  Felicitaciones, usted ha muerto. Ahora por favor, sea tan amable de abrir los ojos, incorporarse en la cama y apagar el despertador. Es hora de ir a trabajar.

1 comentario:

  1. ¿Se puede hacer en posición fetal, o acostado de coté? Porque boca arriba me cuesta morirme.

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